5 consejos para servir el champán como un profesional
Lo esencial
Para servir el champán como un profesional, hay cinco pasos que marcan la diferencia: enfriarlo a 8-9 °C (en una cubitera durante 20 minutos), abrirlo girando la botella para obtener un discreto «pschitt», utilizar copas de champán tipo tulipán de 20 a 30 cl lavadas sin detergente y sujetar la botella por la base.
- ¿A qué temperatura se debe servir el champán?
- El champán se sirve, idealmente, a una temperatura de entre 8 y 9 °C. Las añadas antiguas y las cuvées especiales pueden revelarse mejor a una temperatura de entre 10 y 12 °C. Para alcanzar esta temperatura, sumerja dos tercios de la botella en una cubitera durante 20 minutos.
- ¿Qué copa se debe utilizar para degustar el champán?
- Se recomienda utilizar una copa con forma de tulipán, con una capacidad de entre 20 y 30 cl, lavada con agua caliente sin detergente. Una copa lavada en el lavavajillas impide que las burbujas se desarrollen correctamente.
- ¿Cómo se abre una botella de champán sin que salte el corcho?
- Para abrir el champán sin que salte el corcho, hay que girar la botella (y no el corcho) sujetando este último con firmeza. El objetivo es conseguir un ligero «pschitt», señal de que la apertura se ha realizado con control.
Desde la elección de la copa hasta cómo sujetar correctamente la botella: servir el champán como un profesional requiere unos gestos precisos que marcan la diferencia.

Sirva el champán a la temperatura adecuada…
… es decir, fresco, a 8 o 9 °C. Sin embargo, algunas añadas se aprecian mejor a una temperatura de entre 10 y 12 °C, como las añadas antiguas o las cuvées especiales. Lo ideal es sumergir la botella hasta dos tercios de su altura en una cubitera con hielo durante 20 minutos.
En su defecto, refrigere la botella en las zonas menos frías de su frigorífico para preservar las cualidades del vino a la hora de degustarlo. ¡Evite el congelador a toda costa!
Abrir correctamente la botella…
… ¡y con una sonrisa! Para abrir la botella, hay que inclinarla ligeramente y soltar el cierre del muselet. A continuación, retire el muselet y su envoltorio mientras sujeta el corcho con el pulgar y mantiene la botella en posición vertical. A continuación, sin soltar el tapón, sujete el cuerpo de la botella y gírela para sacar suavemente el tapón del cuello
sin que se le escape. Normalmente, lo que debería oír es más bien un delicado «pschitt», y no el famoso «pop». Por último, no olvide probar el champán antes de servirlo.
Sirva el champán en copas limpias…
… lavadas con agua caliente. En una copa lavada en el lavavajillas, las burbujas no se desarrollan como deberían.
Lo mejor es lavar la copa con agua caliente, sin detergente, y dejarla secar. Para evitar las manchas de cal, se puede lavar con agua caliente y un poco de vinagre blanco.
Sirva el champán en copas adecuadas…
… es decir, en una copa de flauta. Se recomienda degustar el champán en copas con forma de tulipán y de gran capacidad (entre 20 y 30 cl) para que las burbujas tengan espacio para desarrollarse y los aromas puedan expresarse.
Sirva el champán con estilo…
… sujetando la botella por la base y no por el cuello.
La ceremonia del servicio del champán es tan importante como el propio champán. Hay que sujetar la botella con una mano por la base, que presenta una cavidad cónica denominada «piqûre». Para facilitar el servicio, se puede introducir el pulgar en la «piqûre».



