¿En qué copa se debe beber el champán?
¿En qué copa se debe beber el champán, en una copa de champán o en una flauta?
Los amantes del champán llevan generaciones debatiendo entre la copa de champán y la copa de vino, y si cree que esta vieja discusión podría estropearle la Nochevieja, sepa que los profesionales tienen su propia opinión al respecto. Los sumilleres y los productores no tienen ninguna duda de que el champán debe servirse sin copa ni flauta. La flauta es demasiado estrecha: las burbujas le hacen cosquillas en la nariz, enmascarando los aromas. La copa es demasiado ancha, lo que permite que las burbujas se escapen por ambos lados de las fosas nasales.
El champán es un vino y, como todos los vinos, huele y sabe como los demás. Sin embargo, el champán tiene la particularidad de considerarse una bebida festiva, y los profesionales recomiendan una copa con forma de flauta, pero con la parte central redondeada. La copa debe ser alargada como una flauta, pero redondeada en el centro. También se considera ideal una copa con forma de huevo que se asemeje a un balón de rugby. El motivo radica en las burbujas del champán, que afectarían al sabor del vino si la copa fuera recta. Andreas Larsson, nombrado mejor sumiller del mundo en 2007, considera que la mejor copa sería una con forma de flauta, con una base más ancha y una boca estrecha. La copa debe realzar el sabor y el aroma de la bebida, afirma. Sin embargo, según Larsson, muchos restaurantes y bares siguen sirviendo champán en copas que no están a la altura.
Philippe Jamesse es el sumiller de Les Crayères, un restaurante gastronómico de Reims. Como uno de los mejores especialistas en la materia, ha desarrollado allí cuatro modelos de copas de vino diseñadas específicamente para él. Las copas han sido fabricadas por una cristalería de la región y proporcionan sensaciones particulares que otras copas de vino no pueden ofrecer, afirma Philippe.
Al lavar las copas con agua caliente, es importante utilizar un detergente adecuado para altas temperaturas.
El sumiller prefiere las copas redondas, ya que considera que se adaptan mejor al servicio del vino. Se asegura de tener en cuenta el ascenso de la efervescencia en la copa, por lo que el fondo de la misma debe tener forma de V y ser lo suficientemente puntiagudo como para que las burbujas puedan ascender formando altas columnas. Según el sumiller, la parte media de la copa debería ser tan ancha como la de una copa de vino, ya que un material que se estira tiene mayor capacidad para expandirse y favorece la percepción del aroma.
Las burbujas transportan el aroma desde el fondo de la copa hasta la nariz. El consumidor debe saber que es la efervescencia la que provoca este efecto, y debe ajustar el agarre de la copa. Asimismo, debe lavar las copas con agua caliente (sin jabón) para que se formen unas burbujas bonitas.
El chef Arnaud Lallement, de L’Assiette Champenoise (otro restaurante gastronómico de Reims), afirma asimismo que las expectativas de los clientes suelen influir en la forma en que se sirve el champán. Admite haber cambiado su estilo para satisfacer sus necesidades, aunque considera que las diferentes botellas resultan agradables. Para un aperitivo espumoso, Arnaud explica que las añadas más antiguas y los champanes más vivos se sirven en copas de flauta más anchas y con forma de rombo, mientras que los vinos se sirven en copas de Borgoña más anchas.
