Manuel Reman, presidente de la casa Krug
Lo esencial
Manuel Reman es el nuevo presidente de la casa Krug desde el 1 de abril. Hijo de madre francesa y padre indio autodidacta, se crió en Normandía y cuenta con 18 años de experiencia en Moët Hennessy, donde ha ocupado, entre otros cargos, la presidencia de MHCS y ha representado a las casas de LVMH en el CIVC desde 2020.
- ¿Cuál ha sido la trayectoria profesional de Manuel Reman antes de asumir la dirección de Krug?
- Manuel Reman ha trabajado durante 18 años en Moët Hennessy, donde dirigió un equipo de 450 personas a cargo de las operaciones de Moët & Chandon, Dom Pérignon, Mercier y Ruinart, y posteriormente asumió el cargo de presidente de MHCS antes de ponerse al frente de Krug el 1 de abril.
- ¿Qué es la Grande Cuvée, 170.ª edición, de Krug?
- La Grande Cuvée, 170.ª edición de Krug, combina 195 vinos procedentes de 12 añadas (de 1998 a 2014), que constituyen el 55 % de la base. La añada de 2013 desempeña un papel fundamental, compensando las importantes pérdidas de Pinot Noir sufridas en 2014.
Manuel Reman, nuevo presidente de Krug desde el 1 de abril, encarna una visión poco común: es una persona cercana y discreta, forjada tras 18 años en Moët Hennessy.

Cuando me propusieron una entrevista con Manuel Reman, el nuevo presidente de Krug desde el 1 de abril, pensé cualquier cosa menos que se trataba de una persona real. ¿Un prejuicio? Quizás, pero lo cierto es que pensaba que el tono y el guion de la entrevista los decidiría de antemano la empresa, algo que ocurre casi automáticamente cuando se trata de grupos de este tipo.
Pues bien, me equivoqué.Quizá por el retraso con el que llegué, algo avergonzado, a nuestra cita, desde los primeros instantes de nuestro contacto visual me encontré ante una persona real cuyos ojos cristalinos y líquidos parecían volverse más transparentes cuando se entrecerraban, bajo el peso de mis preguntas y de las emociones.Manuel Reman podría proceder de la luna y, sin embargo, es humano en el sentido más exquisito del término.
Hijo de madre francesa y de un «padre indio autodidacta», creció en Normandía, «lejos de los viñedos, pero cerca de la naturaleza», con su abuela, «una de las mejores personas que he conocido jamás». «Cuando era niño —confiesa—, pasaba las vacaciones en su granja: pues bien, ya en aquella época, al igual que ahora que tiene 96 años, me encantaba su conexión directa y total con el mundo natural, del que sus pocas palabras, mesuradas pero muy acertadas, eran el reflejo exacto.
De ella, Manuel debió de heredar ese brillo intrínseco, me digo; de su padre, «que trabajaba todas las noches para poder pagarse los estudios de medicina en Francia», la determinación, así como la primera de las formas de gratitud: la que uno siente hacia uno mismo.
Curiosamente, la generosidad, la luminosidad y la resolución, así como un deseo irresistible y desmesurado de complacer, son también las características más destacadas de la nueva Grande Cuvée 170.ª Edición de Krug, una combinación volátil de complejidad e inmediatez, de grandeza y sencillez. Pero la asociación, o más bien la identificación entre lo individual y lo universal, lo privado y lo público, también se extiende a otro nivel, pues «entre la Casa y yo —explica Reman— siempre ha existido una gran afinidad». Krug es, de hecho, una pequeña empresa, compuesta por tan solo unos pocos elementos y por escasos proyectos de marketing cuidadosamente seleccionados que imponen la sencillez en las relaciones, así como la ausencia de toda superestructura... «Es totalmente cierto», insiste, como si quisiera quitarme las palabras de la boca.
Sin embargo, la similitud entre el hombre y su empresa es sorprendente, y queda muy clara tras echar un rápido vistazo a su trayectoria.
De hecho, Manuel Reman ha ocupado todos los puestos posibles en Moët Hennessy a lo largo de los últimos 18 años: desde jefe de proyectos especiales en sus inicios hasta interventor financiero en LVMH Holding en 2010, antes de volver al mundo del champán y dirigir, en Moët y Chandon, Dom Pérignon, Mercier y Ruinart, un equipo de 450 personas implicadas en todas las operaciones prácticas, desde el embotellado hasta el etiquetado. Posteriormente, tras una etapa en Barcelona como director general de Moët Hennessy Iberia, regresó a Francia para convertirse en presidente de Moët Hennessy Champagne Services (MHCS): en esta ocasión, trabaja en estrecho contacto con los viticultores y coordina todas las estrategias de compra de uva para garantizar la coherencia entre las casas. Otra ventaja, y no menos importante, es que Reman es también, desde 2020, el representante de las Casas de champán de LVMH en el Comité Interprofesional del Vino de Champaña (CIVC), donde se esfuerza por defender no solo los intereses del grupo, sino también los de la denominación en su conjunto.
En cuanto a la situación actual de Krug, la casa acaba de presentar al mundo la 170.ª edición de su Grande Cuvée y lo ha hecho, como es habitual en ella, asociándola a una pieza musical que, siempre según Reman, «hace accesible la compleja codificación de la Grande Cuvée a través del lenguaje universal de la música».
La música de la Krug Grande Cuvée, 170.ª edición
Al escucharla, llaman la atención los tintineantes golpes sucesivos de un triángulo, que luego se articulan en una fuga de violines, en un crescendo del oboe y en un juego de flautas, e incluso en el fondo, nuevo, pues no recuerdo haberlo oído en los ecos de la 169.ª ni siquiera de la 168.ª, de un bajo preciso y vibrante: una pulsación rápida, casi tentada por reminiscencias techno bajo un manto de voces de contralto blancas y cálidas.
Lo alto y lo bajo, en definitiva, se unen con un magnetismo inquietante en esta Grande Cuvée 170.ª Edición, donde, en el mosaico de los 195 vinos utilizados - 12 añadas, de 1998 a 2014, que constituyen la base (en un 55 %) - se ha utilizado precisamente la añada de 2013 para aportar estructura y fondo a una materia que, de otro modo, habría resultado demasiado etérea, teniendo en cuenta las considerables pérdidas sufridas en el Pinot Noir, precisamente en 2014.




